Mi historia

Despedida

Despedida Llegamos a la UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales), todo apuntaba a que era una despedida, era la segunda vez que veía a mis hijos, y la última que vería a uno de ellos. Nos recibió en el box la doctora Mónica y Katia de enfermería. Nosotros estábamos aturdidos, llorando y angustiados, yo continuaba

La primera noche

La primera noche Sería la primera noche en mi habitación con vistas al mar después de la URPA y al fin pude volver a acostarme para ponerme en posición horizontal en la cama; mágicamente, el dolor taladrante desaparecía. Llamé a la enfermera para contarle lo que me pasaba y dijo que se lo anotaba para

La UCIN es oscuridad

La UCIN es oscuridad La entrada a la UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales) es oscuridad, eso sentimos cuando entramos en un box con 3 puestos de incubadora, en el cual, mis niños estaban a la izquierda: Eduardo pegado a la puerta en el nido 6 y Alejandro junto a la ventana con el nido

La vuelta a la habitación

La vuelta a la habitación Antes de la vuelta a la habitación con vistas al mar, vinieron a quitarme la sonda y la vía arterial, pero... “¿esto que tengo aquí en el cuello no me lo van a quitar?” Era la vía central. Al tocarla, me recuerda al embrollo de las luces del árbol de

Contando las horas

Contando las horas Estaba contando las horas para que terminara el día. La tarde transcurrió sin que pasara nada significativo, todo con la misma rutina que me habían estado haciendo: controlando la temperatura, sacando sangre, preguntando cómo me sentía y mirando las sábanas para ver si había manchado. Todo parecía en orden. De nuevo visita

Buenos días URPA

Buenos días URPA La noche en la URPA pasó más o menos, tuve molestias y sed, pero no podían darme nada porque no se sabia cómo evolucionaría mi hemorragia uterina (atonía uterina). En principio parecía que iba, me sacaban sangre cada hora u hora y media para ver los valores y para ver que no

Despertando del quirófano

Despertando del quirófano Estaba aturdida, sentí que me movía y escuché una voz que decía: “Debes descansar y recuperarte; perdiste mucha sangre y casi pierdes el útero”. Estaba despertando, ya había pasado todo, me sacaban del quirófano en la cama por un pasillo donde pude ver a mi familia mientras me trasladaban. Solo buscaba a

La noche del ecógrafo

La noche del ecógrafo La noche del ecógrafo comenzó rara. Esa noche, comencé con un ligero dolor lumbar y con presión en la vejiga que me hacía ir continuamente al baño. Lo que pensaba, era que me dolía la espalda, pero después del baño volvía a la cama, lograba dormirme pero me despertaba el dolor

Llegó el día del ecógrafo

El día del ecógrafo Y de pronto llegó el día. Había que ir al “ecógrafo” y dar un paseo en silla de ruedas con mis mejores galas -el camisón del hospital- por todos esos pasillos desde la 3ª norte a la 2ª planta de la Escuela de Enfermería, que no veas el paseito donde habían

Sumando días

Sumando días Y por suerte pasaban los días y las noches, y así podíamos ir sumando días y semanas a la gestación. Como decía el Dr. Trabado, un día más dentro es un día más sumado, el mismo que llegó a decirme entre risas y fiestas que era como la oxitocina, que enviaba a todas

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